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Música Forever
Hits Collection: música grabada en el alma
Cuando
pensamos en las canciones de
amor más hermosas, pensamos en las
más lindas melodías combinadas con las
mejores voces y excelentes letras. Forever Hits Collection
es una cuidada selección de esas canciones, la
mayoría de ellas hoy convertidas en clásicos
de la música.
Presentada originalmente en 10 discos de 17 temas cada
uno, alterna voces femeninas y masculinas para darle
la variedad y la armonía necesarias para hacer
de su escucha una experiencia única.
Cada canción está acompañada de
la biografía del intérprete, la letra,
la tapa del disco donde fue publicada, y la posibilidad
de escucharla on-line y compartirla a través
de BOX.net.
La colección está hecha con amor y por
amor. El objetivo, además de crear la mejor
selección de canciones de amor realizada hasta
el momento, es también compartir esta pasión
con todos aquellos aficionados a la música que
sepan apreciarla. >>Página
principal de Forever Hits Collection
Historia Sony
Elcaset (1976)
Comenzamos
aquí una recorrida por la historia de los formatos físicos
de audio, tal vez para mí uno de los temas más apasionantes.
Veremos en detalle, uno a uno, formatos como el disco
de vinilo, el cassette, el DAT, el CD, el Minidisc y
el SA-CD, entre otros. Para empezar, un invento que
tal vez muchos recordarán y otros se enterarán por primera
vez que tal cosa existió. Otra genialidad de una firma
japonesa que es líder en innovación tecnológica de audio.
En 1976, Sony patentó un nuevo tipo de cinta
magnética de audio en formato de cassette compacto.
Lo llamó Elcaset (sí, así como suena). Las principales
diferencias con respecto al formato de cassette de Philips
eran las siguientes:
- La cinta era el doble de ancha - 6 mm. (1/4 pulgada),
en lugar de los 3 mm. (1/8 de pulgada) del cassette
compacto de Philips.
- Se reproducía al doble de velocidad - 9,5 cm/s, en
lugar de los 4,75 cm/s. del cassette compacto de Philips.
Aunque la calidad ofrecida por Elcaset era muy superior
a la del formato de Philips, el sistema de Sony no pasó
de ser una mera curiosidad. Llegó demasiado tarde, justo
cuando el formato de cassette compacto de 1/8 pulgada
estaba en pleno apogeo.
El hecho de que Sony no haya tenido éxito en el mercado
con varios de sus inventos no significa que sea una
compañía que fracase en todo lo que hace, sino que han
sido capaces de innovar en muchas campos y de lanzar
cosas nuevas que no siempre han funcionado como esperaban.
Más allá del fracaso comercial, lo cierto es que Elcaset
era un formato realmente muy bueno y de una calidad
de sonido admirable. Lo
que Sony quería era competir y reemplazar al (hoy) mítico
cassette de Philips, cosa que, desde luego, nunca consiguió.
Intentando superar las limitaciones de la cinta de cassette,
como el nivel de calidad de sonido, creó un formato
muy similar a la de éste, pero de un tamaño mucho mayor:
15 x 10 x 2 centímetros. La cinta en su interior era
de 6,3 milímetros de ancho y avanzaba a 9,5 centímetros
por segundo, lo que le permitía ofrecer una mayor frecuencia
y un mejor rango dinámico al sonido que su competidor.
Elcaset disponía de cuatro pistas, dos en cada
cara para ofrecer sonido estéreo. Pero estos avances
no fueron suficientes para competir en el mercado. Al
hecho de que el precio era más elevado que el del cassette
de Philips, se le unió que este último mejoró mucho
sus características con el uso de nuevos materiales
en las cintas, como el dióxido de cromo, y éstas se
empezaron a fabricar con mayor calidad. Elcaset
era, además, mucho más grande y, por lo tanto, más difícil
de manejar y de almacenar, y solo tuvo un relativo éxito
entre los audiófilos de la época.
Sony abandonó el sistema en 1980, vendiendo todas
las unidades restantes a una compañía finlandesa, la
cual las distribuyó en ese país, donde consiguió venderlas
todas gracias a un precio muy ajustado. Se distribuyeron
diversos modelos del reproductor/grabador, entre los
que encontramos el EL-7 o el EL-5, que
disponían de un control remoto, e incluso hubo un modelo
de reproductor portátil, el EL-D8.
Hi-Fi y Hi-End Claves
para elegir un receptor A/V de gama media
El
notable descenso de precios en los reproductores de
DVD y la creciente oferta de operadores de televisión
digital están haciendo posible que cada vez más usuarios
cuenten con un sistema audiovisual de altas prestaciones.
El amplificador o receptor A/V es, sin duda, el centro
de este sistema, proporcionando la conectividad y amplificación
multicanal necesarias para obtener el máximo rendimiento
de todas las fuentes de sonido digitales y analógicas.
A continuación veremos algunos factores que hay que
tener en cuenta antes de elegir el más apropiado.
1) Receptor o amplificador
La mayoría de las soluciones integradas de amplificación
A/V incluyen un sintonizador de radio AM/FM, algunos
de los cuales ofrecen una excelente calidad y prácticamente
todos con RDS. Sin embargo, cada vez es más frecuente
ver modelos que descartan esta prestación, apostando
por un conjunto de posibilidades en el terreno audiovisual.
Si se dispone de un buen sintonizador, un buen cable
de interconexión y espacio suficiente para colocar ambos
equipos, en la misma gama de precios un amplificador
A/V es la opción más acertada.
2) Decodificador incorporado
y entradas 5.1 (también válido para 6.1
o 7.1)
Existen amplificadores y receptores que, siendo compatible
con títulos codificados en Dolby Pro-logic Surround
(el veterano sistema envolvente analógico) incorporan
un juego de entradas 5.1 que permite la conexión de
un DVD u otro dispositivo que disponga de decodificador
de audio multicanal. Es posible encontrar este tipo
de equipos a un precio muy atractivo, aunque conviene
tener en cuenta que sólo será posible conectar un único
dispositivo en ese tipo de salidas. Por otro lado, con
los formatos de audio de alta definición en el mercado
(DVD-Audio y SA-CD) es conveniente que aunque el amplificador
cuente con decodificador, disponga también de un conjunto
de entradas 5.1 analógicas complementarias.
El
debate sobre los distintos formatos de grabación/reproducción
musical es un asunto recurrente en el mundo de la Alta
Fidelidad. Ya sea en los ámbitos aficionado y profesional,
como en las revistas del sector, cada tanto aparecen
defensores, o detractores, de algún formato en particular.
Por ejemplo, los adictos al vinilo forman un grupo relevante
en el sector audiófilo y es habitual escucharlos argumentar
que el agrado con el que escuchan sus LP's no lo proporciona
de ninguna manera la misma música presentada en formato
digital. Otro grupo importante lo componen los amantes
de la cinta analógica, especialmente como medio de grabación.
Nunca dejan de recordarnos que, bien cuidados, los soportes
magnéticos y los aparatos, tanto de grabación como de
reproducción, pueden proporcionar un sonido de calidad
superior a la que comunmente se reconoce.
Y luego interviene la industria electrónica promocionando
los formatos digitales de alta definición: el
SA-CD y el DVD-Audio. Ambos sistemas en guerra entre
si y en lucha desigual frente al rey de los formatos:
el CD-Audio y sus dos pistas PCM/44100 Hz/16 bits. El
CD suele ser el formato abandonado a su suerte en los
debates audiófilos, sin grupo especial que lo apadrine;
aunque es lógico que esto sea así, ya que realmente
su papel dominante en el mercado discográfico le permite
defenderse por sí solo.
Por último, queda el grupo de los formatos "comprimidos"
(con o sin pérdidas de información): toda la
plétora de codecs digitales abanderados por el nuevo
soberano del almacenamiento de música grabada, el MP3.
Realmente, cuando se debate sobre la calidad sonora
de estos formatos, pasamos a un mundo diferente del
de los anteriores: su flexibilidad, su calidad "a
la carta", la disponibilidad de codificadores/decodificadores,
son los criterios dominantes a la hora de decantarse
por ellos. Pero estos son aspectos ajenos al mundo de
los demás formatos.
El
subwoofer es un subtipo de altavoz activo en general-
aunque también existen algunos modelos de antaño pasivos-
de vía única diseñado para reproducir, aproximadamente,
las dos primeras octavas (las más graves, normalmente
entre 20 y 80 Hz)2 del total de 10 audiofrecuencias. Los
subwoofer pretenden, por tanto, complementar los altavoces
convencionales de dos vías que nunca cubren la primera
octava (de 20 a 40 Hz) y con frecuencia sólo alcanzan
a reproducir los componentes más agudos de la segunda
(de 40 a 80 Hz).
Típicamente, los subwoofer domésticos integran en sus
versiones más simples una fuente de alimentación potente
(normalmente entre los 100 VA y 1 kVA dado que en ocasiones
pueden circular potencias eléctricas superiores a 10 AMPS
por la bobina del transductor), un filtro pasa bajo activo,
protecciones de sobrecarga, un amplificador integrado
y un único parlante de pequeño, mediano o gran diámetro
según sea la potencia , marca y modelo. El diseño y material
del cual está hecho el subwoofer es mucho más importante
que los parlantes para medios o agudos, pues de eso depende
la funcionalidad del mismo y la acústica dinámica que
pueda desarrollar, por lo que son ampliamente recomendables
los de gabinete de madera sellada y que poseen un fondo
más extenso que su ancho y alto.
Hi-Fi útil
Cómo probar los altavoces de un equipo de audio
¿Qué
es el ruido blanco y cúal es la fuente del mismo? Simplemente
es el ruido que se escucha al azar entre dos frecuencias
de radio. Este ruido al azar posee características en
su espectro y en el tiempo que no tiene la música, incluso
cuando ésta esté muy bien grabada. La música está variando
en amplitud y en frecuencia de manera constante. Supongamos
que alguien tratara de hacer una evaluación con música.
La prueba consistiría, por ejemplo, en reproducir un CD
de audio (lo que llamaremos fuente de sonido A) y a la
vez grabar esta música (y así obtener la fuente de sonido
B), para luego comparar la grabación (fuente B) con el
sonido del CD original (fuente A). Al tratar de realizar
una comparación entre las dos fuentes sonoras la prueba
de evaluación se convertiría en una experiencia frustrante.
Sin embargo, el ruido blanco que se escucha al azar siempre
se percibe de una manera uniforme. En una prueba entre
A y B hecha con ruido blanco al azar, se puede emplear
el silbido que se escucha entre dos estaciones de FM o
el que se recibe al sintonizar un canal de televisión
por el cual no se efectúan transmisiones. Desde luego,
también existen en el mercado discos de prueba que contienen
este ruido o el mismo se puede crear con aparatos generadores
de señales. Además de que el ruido blanco le facilita
realizar una evaluación precisa en los componentes electrónicos
de grabación, el mismo también le será útil para determinar
la condición del sistema de altavoces. Aunque este tipo
de prueba no le permitirá determinar de una manera concreta
y absoluta el rendimiento de los altavoces, por lo menos
sí le permitirá detectar diferencias entre un par de altavoces.
Estas diferencias no se hacen evidentes ordinariamente
cuando se está reproduciendo la música. En la mayoría
de los sistemas de altavoces para un sistema estereofónico
se presumen que ambas unidades sean idénticas. No obstante,
en la práctica es probable que ambos no suenen tan parecidos
el uno al otro como se supone.
¿Cómo
se define la verdadera potencia en un amplificador?
El término "potencia" siempre está presente cuando hablamos
de audio y sonido. Sin embargo, muchas veces no se identifica
claramente la forma en que el fabricante especifica
la potencia de los equipos, sobre todo cuando de amplificadores
se trata. Lo primero que debemos tener claro para definir
la potencia de un amplificador es que existen varias
formas de hacerlo y habitualmente se usan dos: Potencia
RMS (Root Mean Square), que traducido al español sería
Raíz Cuadrada de la Media, y Potencia PMPO (Peak Music
Power Output), equivalente a Salida Máxima de Potencia
Musical, que en algunos equipos profesionales es llamada
máxima potencia dinámica y es aproximadamente un 40%
superior al valor RMS. La pregunta es: ¿Por qué razón
en los equipos de audio domésticos la potencia PMPO
es entre 15 y 25 veces superior al valor de la RMS citada
por el fabricante? Cuando hablamos de potencia RMS nos
estamos refiriendo al nivel medio y constante de la
potencia que entrega un amplificador de audio, por eso
si nos mencionan el término "vatios reales" debemos
saber que están haciendo referencia a la potencia RMS.
En otras palabras, cada vez que nos indiquen que el
amplificador tiene 100 vatios RMS sabremos que nos hablan
de su potencia real. Por otro lado, lo que nos indica
el valor PMPO es la máxima potencia musical que podría
entregar un amplificador de audio, pero atención: potencia
PMPO también es una sigla que se usa para especificar
la máxima potencia que puede soportar un parlante por
un periodo pequeño de tiempo, menor a 5 ms. Usualmente
los parlantes pueden soportar breves picos muy altos
en relación a la potencia RMS, que soportan en forma
contínua sin sufrir daños. Este valor, que es una característica
propia del parlante, es el que incluyen algunas marcas
como potencia PMPO y lamentablemente como característica
de todo el sistema, pero en realidad nada tiene que
ver con la potencia del amplificador, ni la RMS, ni
la de pico, ni la dinámica; razón por la que este valor
en ningún caso podrá darse. Otra de las grandes diferencias
que presentan es que el RMS es un valor que fácilmente
se puede calcular por una fórmula matemática, mientras
que el PMPO (del parlante) es un valor que no tiene
fórmula alguna, sino que es una comprobación empírica
que hacen algunos fabricantes de parlantes a sus productos.
La
música ha acompañado nuestras vidas desde que la historia
tiene memoria. Sin bien hoy en día existen cientos de
diferentes géneros y estilos, el objetivo siempre ha
sido el mismo: el disfrute del oyente. La llamada "era
de la información" en la que vivimos no ha cambiado
ese objetivo en absoluto; al contrario, lo ha maximizado.
Esto se debe, en gran parte, al excelente trabajo que
hace Internet permitiendo compartir todo tipo de datos,
en este caso música. Pero nuestro placer no sería el
mismo sin los formatos de compresión de audio que lo
hacen posible. Antes de explicar en detalle cada formato
repasaremos algunos conceptos básicos. Al igual que
en cualquier tipo de compresión de datos, existen dos
grandes categorias donde podemos agrupar a los diferentes
formatos. La primera, denominada lossless, abarca a
todos aquellos formatos que no pierden claridad ni calidad
al comprimirse, pero que ocupan una mayor cantidad de
espacio en el disco duro. La otra categoría, llamada
lossy, engloba a aquellos formatos que (al comprimir
el audio) sacrifican calidad por espacio en disco. No
hace falta aclarar que los formatos del tipo lossy son
los que más éxito han tenido, especialmente uno que
todos conocen: el MP3. Sin embargo, algunos formatos
lossless son muy utilizados por técnicos de sonido y
entusiastas de la calidad. En la compresión de sonidos
se deben tener en cuenta dos cosas. Una de ellas es
el tiempo de muestreo, que almacena la tensión del audio
en intervalos regulares como, por ejemplo, 44.100 veces
por segundo para un CD. La resolución en que se almacena
ese tiempo de muestreo es el segundo punto por considerar,
que puede ser, por ejemplo, de 16 bits. La técnica más
utilizada para realizar algoritmos lossy de compresión
de audio es la llamada perceptual noise shaping, que
se basa en las limitaciones del oído humano para eliminar
aquellas partes que sean innecesarias. En cambio, los
algoritmos lossless generalmente utilizan aquellos presentes
en ZIP y GZIP, pero optimizados para comprimir audio.